Entrevistas

Carolina Durante

Carolina Durante son cuatro veinteañeros cargados de actitud. “No es ningún secreto que no somos unos virtuosos. Cuando empezamos con el grupo apenas sabíamos tocar los instrumentos. Lo que nunca nos ha faltado ha sido actitud. Esa es la clave de que gusten nuestras canciones”, dice Martín Vallhonrat. El bajista forma parte de una banda en la que canta Diego Ibáñez, Juan Pedrayes toca la batería y Mario del Valle la guitarra, cuatro nombres desconocidos hasta hace apenas unos meses para el gran público. Ocho canciones subidas al Spotify después ya eran una de las grandes esperanzas de la música independiente española.

Las finísimas letras de Cayetano o El himno titular ya son retratos mainstream del Madrid de los pijos o de la España que pierde los papeles cuando la selección cae eliminada en el Mundial de fútbol. “Pop distorsionado”, como lo define Martín, que “donde sí hay influencia del punk”. “Aunque no se puede calificar como punk lo que hacemos, ¿eh? Nosotros no engañamos a nadie: nuestras canciones son pop, pero las referencias que tenemos los cuatro son tan variadas que es difícil etiquetarnos porque nos gusta hasta el rollo surfero de los Beach Boys”. O Juanita y los Feos, el grupo al que homenajean en el segundo single que se ha publicado de su primer álbum, recién grabado, y que no saldrá al mercado hasta dentro de unas semanas.

¿Cómo ha roto Carolina Durante el techo del underground siendo un grupo casi inédito? “Nuestro caso demuestra que un grupo puede tener impacto lanzando singles y dos EP. No ha sido nada premeditado nuestro caso. Simplemente, nuestras canciones han gustado y las redes sociales han hecho el resto. Por ejemplo, recuerdo que Cayetano era una canción que el público que empezaba a venir a nuestros primeros conciertos se sabía y cantaba cuando la tocábamos en directo. Un día, un youtuber nos grabó y la subió a su canal: a los pocos días sumábamos miles de visualizaciones. Así funciona la música hoy en día”, explica Martín Vallhonrat.

Sus tres amigos y él se consideran afortunados por tener todos los fines de semana ocupados por bolos aquí y bolos allá. “Es lo que soñábamos desde que montamos el grupo. Ha venido todo muy rápido y ahora pelearemos por mantenernos en los festivales y porque sigan saliendo conciertos por toda España. Por eso hemos trabajado muy duro en grabar nuestro disco. El bajista dice que, aunque es verdad que tener el primer LP en el currículo ya no es imprescindible para empezar a girar con seriedad, grabarlo sigue siendo necesario para confirmarse como una banda con futuro. “Es un reto muy bonito meterse en el estudio. Mimas y trabajas mucho todas las canciones. Nosotros somos un grupo que ama el directo y hemos transmitido en la grabación toda la energía que desprendemos en los conciertos. Cuando lo terminamos de grabar nos dijimos: “¡Buah! ¡Ya lo hemos hecho!”

Carolina Durante pasará por Ibiza el próximo 4 de julio. Su actuación es una de las más esperadas de los Dorado Live Shows. Es una incógnita saber cómo suenan en acústico. O no tan eléctricos porque, como asegura Martín Vallhonrat con buen humor, pelearán el backline hasta el último minuto. “La oportunidad que nos dan de estrenarnos en la isla nos hace especial ilusión a todos. Mi hermano [Pablo, el director del irreverente vídeoclip de Cayetano] y yo conocemos muy bien Mallorca porque tenemos familia allí y queremos encontrarnos con el público ibicenco, pasar una gran noche y disfrutar con nuestras canciones. Una de las claves de Carolina Durante es que nos lo pasamos tan bien sobre el escenario que todos los conciertos acaban siendo una fiesta”.

Martín Vallhonrat cuenta que los pijos con los que se han cruzado después del bombazo de su hit (más de un millón de reproducciones en Spotify) se han tomado con humor la parodia. Está por ver los cayetanos que, por supuesto, tienen a Ibiza como uno de sus destinos veraniegos preferidos, se acercan a la piscina del hotel Santos a escuchar a los Carolina Durante. Por supuesto, ataviados con el atuendo completo: zapatillas Pompeii, título en el CEU San Pablo, pelazo y sueldazo en una de las Big Four.